Esto no me apetece nada.
Me refiero, claro, a lo de escribir MI testimonio.
Yo querría para mí una vida anónima. Haber nacido para luego morir sin que nadie supiera de mi existencia. Y miradme, acabo de cumplir veintisiete años y mi mujer está embarazada por cuarta vez.
Soy la viva imagen de una vida vivida a merced de Otro. Sí, suena pretencioso, pero tampoco hay que darle más vueltas.
No me apetece nada hablar de mí. Me consuela pensar que, si sois como yo, esta revista terminará en el suelo de la cocina para que las salpicaduras de aceite no manchen el suelo al freír.
Me hablaron de Él en la adolescencia. En el colegio de Rozas.
¿Y antes, qué hubo? Sí, recuerdo hacer la Primera Comunión en el pueblo, tras un mes de catequesis.






Poco después de recibir la comunión, comencé a conocer a los que por entonces eran seminaristas, Julio y Enrique.
Me llamo Teresa Díaz Ruiz, tengo 27 años, soy Terapeuta ocupacional y como tal trabajo en una Residencia de Ancianos. Hace 14 años que estoy en el Oratorio Seglar, lugar en el que conocí al que hoy es mi marido y padre de mis hijos. Nos casamos hace 4 años y tenemos 3 hijos: Miguel, de 3 años; Juan, de 1 año; y el tercero que viene en camino.

2011 (6)
Marzo (5)