ORIGEN, VERDAD PRESENTE Y JUICIO
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- Escrito por: P. Enrique Santayana
- Categoría: Domingo XXVII
XXVII Dom. TO A – 4, X, 2020
Homilía para los de casa
«La piedra que desecharon los arquitectos se ha convertido en piedra angular»
Todo confluye en él, no ya el hijo de un propietario ficticio, sino el Hijo de Dios, presente ante ellos. La narración de la parábola dirige la atención sobre el Hijo y la decisión que madura en el corazón de los interlocutores: «Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia». El amor de Dios llega a su plenitud en la entrega de su Hijo y el desprecio de Israel llega a la aniquilación de todo amor, a la muerte de Dios. La gran diferencia de la parábola de Jesús con el canto de Isaías es que aquí el drama se va a realizar muy pronto en la carne de Cristo, el amor de Dios llega a un extremo y a un «realismo inaudito»[1]. En la humanidad de su Hijo, en la cruz, el amor llega hasta el final, pero también llega hasta el final el desprecio de quien es amado. Y ese realismo de su entrega y del juicio que provoca se prolonga ahora para nosotros en el sacrificio de la Eucaristía, que es el mismo y único sacrificio de la cruz.
Enrique Santayana C.O.
para los de casa
Oratorio de San Felipe Neri, Alcalá de Henares.
[1] Cf. BENEDICTO XVI, Deus caritas est, 12
LA LUCHA POR SER HIJOS
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- Escrito por: P. Enrique Santayana
- Categoría: Domingo XXI
XXVI Dom. TO A – 27, IX, 2020
Homilía para los de casa
Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús
Alabado sea Jesucristo
Siempre sea alabado
Oratorio de san Felipe Neri
28 de septiembre de 2020
Volver el corazón a Dios
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- Escrito por: P. Enrique Santayana
- Categoría: Domingo XXV
Un propietario contrata a unos jornaleros por un denario. Lo hace al alba, para toda la jornada. Es una escena común en cualquier pueblo de Galilea. También era común que, conforme a la ley del Antiguo Testamento, se pagase lo acordado al finalizar la jornada de trabajo en el campo, a la puesta del sol. Este es el punto de arranque de la parábola. A partir de esta escena perfectamente comprensible para todos, empieza Jesús a llevar el corazón hacia lo que para ninguno de nosotros es evidente sino solo por la fe: «Cuanto dista el cielo de la tierra, así distan mis caminos de los vuestros, y mis planes de vuestros planes».
Vayamos a la queja de los que han trabajado todo el día. Parece que, si han trabajado más, mucho más que los de la media mañana, los del mediodía, los de media tarde y los del atardecer, deben recibir más. Esta es nuestra lógica, pero es una lógica que nace de nuestro corazón pequeño. Nuestra mirada no consigue comprender lo bueno que es Dios y lo bueno y grande de su paga, y así nuestro corazón es mezquino y envidioso. «¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?». Como un hombre que cree que sus riquezas pueden acabarse y que la vida se le escapa, como quien espera una paga pequeña, nuestro corazón está como encogido. ¡Como si este denario, la paga de Dios, fuese poca cosa!
Alabado sea Jesucristo
Siempre sea alabado
20 de septiembre de 2020
PAGA DE DIOS
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- Escrito por: P. Enrique Santayana
- Categoría: Domingo XIII
28, VI, 2020; XIII Dom. TO A
Por ser mi discípulo
Es la descripción de un amor que ha elegido amar a quien lo ha amado: a Cristo más que al padre querido o a la madre querida; a Cristo más que al hijo de las entrañas. Sencillamente porque no hay amor como el de Cristo, ni el del venerado padre, ni el del hijo, ni ningún otro. Es la descripción de un amor que quiere compartir toda la vida, también el dolor, y se decide a cargar con su parte de la cruz. Es la descripción de un amor al que no le importa perderlo todo, incluso la propia vida, con tal de ganarlo a Él.
Oratorio de san Felipe Neri. Iglesia de las bernarndas
Miedo a los hombres y temor de Dios
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- Escrito por: P. Enrique Santayana
- Categoría: Domingo XII
XII Dom. TO A – 21, VI, 2020
No tengáis miedo
Alabado sea Jesucristo
Siempre sea alabado
Oratorio de san Felipe Neri, iglesia de las Bernarndas.
Con el rito de Ingreso en el Catecumenado de un nuevo catecúmeno de la diócesis de Alcalá de Henares.
[1] A partir de aquí sigo en lo fundamental a Benedicto XVI, en el Angelus del 22 de junio de 2008.
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